JAIME

Nací un 4 de julio hace 29 años, por desgracia para mi madre, ya que es el día de la Independencia en EE.UU y no son sus mejores amigos.

Tengo un título que dice que soy maestro de educación primaria con mención en pedagogía terapeútica, pero reconozco que no me considero como tal ya que, nunca he ejercido. Por el contrario, llevo trabajando como educador social los últimos cuatro años en un centro de reforma de régimen abierto. Pero tampoco diría que eso me define.

Me considero un culo inquieto. Me gustan muchas cosas y planearlas aún más, siempre estoy ideando planes, proyectos, retos... Quizá por eso he ido recorriendo muchas entidades solidarias y sociales sin llegar a establecerme permanentemente en una: desde mis primeros años como animador en un centro juvenil, hasta la constitución de una nueva asociación, he pasado por el grupo de prácticas de magisterio con el que me fui en dos ocasiones a los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia) y colaborar con la Asociación A.P.S Madraza durante esos años; el mes que estuve en Perú con la asociación Tierra Solidaria de Castilla- La Mancha, observando y apoyando los proyectos de construcción que allí desarrollan; o colaborando con Run4Us, quienes me dieron a conocer las enfermedades raras y la injusticia que pasan quienes las padecen. Podría enumerar otras, pero lo que quiero reflejar es que siempre he considerado importante que, una parte de mi, de mi tiempo y mi vida, esté a la disposición de aquellas personas que lo necesiten.

"Siempre he considerado importante que, una parte de mi, de mi tiempo y mi vida, esté a la disposición de aquellas personas que lo necesiten".

Sin embargo, debo reconocer que hay otra parte que necesita tiempo para sí misma. Siempre me han dicho que soy una persona individual y posiblemente sea cierto. Desde pequeño, cuando me iba de campamentos, era el único que no hablaba con sus padres hasta que ellos me llamaban a mi. O que puedo estar mucho tiempo sin saber de alguien, aunque eso no signifique que no me acuerde de esa persona. Quizá por eso, el triatlón me encajó tan bien, porque aún siendo un apasionado del baloncesto, esos momentos de soledad, de sacrificio y reflexión personal, me dan mucha paz y tranquilidad. Pero debo reconocer que desde que conozco a Ana y compartimos entrenamientos, los disfruto todavía más.

Run4Life, posiblemente sea la unión de todas las cosas que he ido mencionando hasta ahora. Me permite ser yo mismo: involucrarme hasta la saciedad con un proyecto u otro, apoyando a personas que por su realidad no pueden alcanzar algunos de sus sueños y hacerlos, de algún modo, reales; mientras  alcanzo algunas de mis metas personales y sobre todo, lo comparto con mi compañera de vida.

Cuando me pongo la camiseta o el chándal de la asociación, ya sea para entrenar o competir, siento que realmente puedo conseguir que las cosas vayan cambiando a mejor. Que a pesar de ser un pequeño grano de arena, si poco a poco somos más los que nos unimos, al final, por qué no, podremos ser tantos que hagamos nuestra propia playa, y que aquellas personas que sufren, puedan tener una vida más digna y justa.